La interdependencia con todo lo que eso supone.

Nuestra realidad es la interdependencia con todo lo que eso supone.

La conexión con los otros nos permite sobrevivir y a la vez nos genera conflicto, ambivalencias internas… Nos estamos moviendo constantemente en un ambiente convulso, donde el accionar de los demás se encuentra en constante escrutinio, creando un deseo de distancia pero a la vez de cercanía, creando una ambivalencia de depender.
Es ese doble vínculo y la necesidad de mirar la situación desde la distancia para poder salir del enredo propio del doble vínculo, pues nos necesitamos y al mismo tiempo nos interferimos, nos molestamos, nos frustrados y eso nos coloca en un camino sin salida.
La tarea consiste en detenernos para poder mirar la situación desde lo que nos une, creando una sensación de tranquilidad en nuestro interior. Poder asimilar que el otro es diferente a mi y que esto no suponga una amenaza para »mi mundo», mi forma de ver la vida, mi salud, mi toma de decisiones,… En definitiva, para mí independencia.
Al encaminarnos en esta dirección, con esta flexibilidad, somos capaces de conectar con esa capacidad de crear, de dar respuestas novedosas a situaciones que se repiten y respuestas adaptativas a situaciones que resultan novedosas.

Y tu, ¿De qué manera te quieres relacionar con el otro en momentos como este?

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