La interdependencia con todo lo que eso supone

Nuestra realidad es la interdependencia con todo lo que eso supone.

La conexión con los otros nos permite sobrevivir y a la vez nos genera conflicto, ambivalencias internas… Nos estamos moviendo constantemente en un ambiente convulso, donde el accionar de los demás se encuentra en constante escrutinio, creando un deseo de distancia pero a la vez de cercanía, creando una ambivalencia de depender.
Es ese doble vínculo y la necesidad de mirar la situación desde la distancia para poder salir del enredo propio del doble vínculo, pues nos necesitamos y al mismo tiempo nos interferimos, nos molestamos, nos frustrados y eso nos coloca en un camino sin salida.
La tarea consiste en detenernos para poder mirar la situación desde lo que nos une, creando una sensación de tranquilidad en nuestro interior. Poder asimilar que el otro es diferente a mi y que esto no suponga una amenaza para »mi mundo», mi forma de ver la vida, mi salud, mi toma de decisiones,… En definitiva, para mí independencia.
Al encaminarnos en esta dirección, con esta flexibilidad, somos capaces de conectar con esa capacidad de crear, de dar respuestas novedosas a situaciones que se repiten y respuestas adaptativas a situaciones que resultan novedosas.

Y tu, ¿De qué manera te quieres relacionar con el otro en momentos como este?

Lidiando con la incertidumbre en tiempos de pandemia

En estos tiempos de pandemia, constantemente nos vemos bombardeado por el término »nueva normalidad», un nuevo concepto que busca darle una especie de norte a esta realidad que vivimos post pandemia. El ser humano, en su necesidad de entender el mundo, de manejarlo, busca disminuir su ansiedad poniéndole un apelativo a las cosas.

 

Es muy difícil predecir como será el curso del resto del año, siendo muy tentador quedarnos en el: »qué pasaría si…». Es por eso, que planteamos una serie de actitudes y comportamientos que consideramos pueden ser de mucha utilidad, a la hora de lidiar con la incertidumbre, esa que llena nuestras horas, paralizándonos y llenándonos de preguntas más que de acciones concretas.

 

-Concéntrate en lo que has aprendido:

Para muchos de nosotros, estos meses de confinamiento ha desafiado una y otra vez nuestros valores y lo que es importante para nosotros. Puede ayudar centrarnos en las cosas que hemos aprendido y logrado en los últimos meses. ¿Eso que no sabías que podías hacer, te lleva a acercarte más a tu mundo interior o a tus metas?

 

-Concéntrate en el presente:

Solo se puede hacer lo mejor con lo que tenemos hoy. Con tantas regulaciones y noticias que cambian con frecuencia y muchas discusiones conflictivas en los medios, intenta concentrarte en el momento presente. ¿Qué pequeñas metas puedes plantearte día tras día? Trata de ser realista y cariñoso a la hora de establecerlas, pues tendemos a querer saltar cuando la vida nos está invitado a desacelerar.

 

-Trae al foco a aquellas cosas que si son certeras:

Intenta grabar y apreciar las cosas buenas a medida que suceden y procura tomar aquellas oportunidades de restablecerte y relajarte. Desde un rico té sentada en el balcón una mañana silenciosa, hasta un viaje a la playa con tus amigos y/o familiares (con las medidas de prevención señaladas por las autoridades). Recuérdate constantemente aquellas cosas que son esperanzadoras.

 

-Habla con personas de confianza sobre como estás:

Es importante hablar con aquellas personas que te generan confianza sobre cómo te sientes. Trata de no disminuir tus preocupaciones o juzgarte con demasiada dureza. Una perspectiva externa puede ayudar con todo eso que te pueda generar desanimo, ansiedad o preocupación.

Si sientes que la incertidumbre va ganando más terreno dentro de ti y estas indicaciones no las puedes llevar a cabo, acércate a uno de nuestros terapeutas y con gusto te ayudarán.