El camino incierto de la vida actual

Nos levantamos, colamos el café, nos aseamos, nos miramos con cansancio en el espejo del baño. Esto, todos los días y repite. Hoy, en medio de esta repetición se esconde una palabra que nubla todos nuestro sentidos, toda nuestra visión a futuro: incertidumbre. La vida se va cargando de responsabilidades cada vez más pesadas que van hundiendo algo mucho más importante que la incertidumbre, y es la esperanza.

Si, se vale sentir, se vale llorar, se vale estar sentado con el dolor, acoger la propia historia, acunarla y entenderla…Y es ahí, al acogerme y acunarme con mis heridas y carencias, luces y sombras, es justo ahí donde doy un salto, por más misterioso que parezca, a la vida que acontece. Como José, aquel silencioso carpintero que logra mirar mucho más allá del miedo y decide asumir la vida, con todo lo que eso implica, haciendo suya la historia del mundo.

Es como, el Papa Francisco nos comenta en su carta apostólica “Patris Corde”: …dejar a un lado nuestra ira y decepción, y hacer espacio –sin ninguna resignación mundana y con una fortaleza llena de esperanza- a lo que no hemos elegido, pero está allí. Acoger la vida de esta manera nos introduce en un significado oculto…la vida de cada uno de nosotrxs puede comenzar de nuevo si encontramos esa valentía de ponerle frente a la cotidianidad, con nuestra mochila llena de historia y nuestro bastón de esperanza.

Nicole N. Abreu

Experta Terapia Familiar Sistémica

 

 

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